Te vas a desviar un poco en tu camino hacia San Agustín, pero Palmira lo vale. Por la carretera 25, llegarás en media hora a Palmira. Aquí la cultura valluna se vive y se siente en cada rincón y su naturaleza es la escapada perfecta para recargar energías antes de continuar tu viaje.
Estarás de acuerdo en que lo mejor de la vida valluna se goza en la villa de las palmas, un remanso de tesoros regionales.
Calma tus antojos de cholado en el lugar que tiene fama por servir los mejores del Valle. En esta zona arborizada también encontrarás lindas artesanías.
El corazón de Palmira late en esta plaza, que reúne algunos de sus edificios más importantes: la alcaldía, el teatro Maretón y su particular catedral.
Recárgate de energía rodeado de flores en el oasis verde de Palmira. Su sendero ecológico conduce al mirador: quédate con las mejores vistas del Valle.
Si buscas comida tradicional y de mar, pásate por este restaurante, en el barrio Las Mercedes. No te pierdas su salsa de chontaduro.
A pocos pasos del bosque municipal, aquí puedes degustar platillos paisas y vallunos. Ofrece menú diario y buen ambiente. No te vas a querer ir.
Quédate allí y disfruta de una ubicación privilegiada. A pocas cuadras, tienes los parques Obrero y de la Factoría, además de varios restaurantes.
Baja por la vía Candelaria-Puerto Tejada y conecta con la carretera 25. El viaje te costará poco más de una hora. En el pueblo bañado de oro disfrutarás de la cultura afro y podrás admirar la naturaleza de la región. Su clima templado es ideal para caminar por sus calles y conocer sus edificios emblemáticos.
No te vayas sin visitar las iglesias y capillas del pueblo. Descubre el sendero de guadua en la vereda de San Pedro.
Déjate asombrar por uno de los árboles más grandes del país. Fue plantado a finales del siglo XIX, en el parque Simón Bolívar.
A 10 min en coche de la cabecera municipal, encuentras esta pequeña iglesia de curiosa arquitectura. Pregunta por la historia que esconde su nombre.
Llévate las mejores vistas de Santander de Quilichao. Puedes subir desde el parque Simón Bolívar. Te costará poco más de 10 min llegar hasta allí.
En la carrera 10, entre las calles 6 y 7, se ubica este restaurante, famoso por su cazuela de mariscos.
Quedarás encantado con la decoración verde del lugar, en el que te sentirás en otro mundo. Su cocina urbana artesanal satisface todos los gustos.
Aprovecha que tienes automóvil y hospédate en el hotel campestre, a 7 min en coche del pueblo. Desconecta en su terraza o en sus jardines.
Si arrancas por la vía Santander de Quilichao, Mondomo te conducirá a la carretera 25. Serán casi dos horas de camino hasta llegar a Popayán, tierra de presidentes, religión y fachadas blancas. Déjate encantar por el misticismo que brota de su arquitectura colonial, tal vez, de las mejores cuidadas del país.
La ciudad blanca de Colombia promete llenar tu estancia de mitos, historia y misticismo. Nuestro país se cuenta en sus calles.
Así llaman al campanario de la catedral, del siglo XVII. Su reloj londinense encierra varias leyendas. Míralo atento: ¿notas que le falta algo?
Si estás buscando el lugar para tomar las mejores fotos y contemplar las vistas payanesas más bonitas, dirígete al puente, de finales del siglo XIX.
Empápate de la cultura payanesa. Verás la ciudad y sus monumentos a pequeña escala, te podrás llevar artesanías y degustar las delicias de la región.
Degusta la famosa gastronomía de la región en este restaurante tradicional. Acompaña sus famosas empanadillas de pipián con un champú preparado por expertos.
Pequeño y acogedor, lo tienes a unas dos cuadras del puente del Humilladero. Te recomendamos que dejes espacio para sus postres: tienen fama.
Ubicado en pleno casco histórico, el hotel luce una decoración típica payanesa. Sus acabados en madera y sus habitaciones de tonos cálidos son un encanto.
Por la carretera 20, llegarás en poco más de cuatro horas a San Agustín, un misterioso lugar cuyo patrimonio arqueológico es invaluable. El pasado precolombino que allí sobrevive sigue despertando la curiosidad de expertos y aficionados. En pleno macizo colombiano, donde se separan las cordilleras, su ubicación permite disfrutar de una naturaleza exótica y privilegiada.
San Agustín es el cierre ideal para este viaje por el sur del país. Te empaparás de magia, historia y verde, mucho verde.
Cuentan que varias etnias americanas sepultaron sus muertos en estas tierras. Verás alrededor de quinientas estatuas talladas en piedra y otras reliquias prehispánicas.
Pásate por el corazón de pueblo y visita su parroquia principal, reconstruida luego del terremoto de 1736. Encontrarás varias joyas en su interior.
A unos 20 min en coche desde el casco urbano del pueblo, podrás contemplar cómo se estrechan las orillas del río Magdalena.
Ubicado en la calle 5, a 7 min del centro de San Agustín, el restaurante es famoso por su lomo al trapo.
¿Con antojos de comida al carbón? Pásate por la Gata Parrilla, a tres cuadras del museo Precolombino. Prueba los pimentones asados con queso.
Sus paredes blancas con preciosas pinturas y los detalles en madera complementan una decoración rústica y acogedora. En la vereda La Estrella.
Nuestro pasado data de mucho antes de la conquista y en nuestro ADN circula mucho más que sangre criolla. Enamórate de la Colombia afro y precolombina con la que te darás cita en este viaje.