Este pueblo, uno de los más antiguos del continente americano, tiene tradiciones coloridas y construcciones que han sido parte de la herencia cultural chiapaneca. Todo ello le confiere un encanto muy peculiar a Chiapa de Corzo, que sirve como el preámbulo perfecto para llegar a un sitio naturalmente imponente: el Cañón del Sumidero. Para llegar aquí, solo debes tomar la autopista 195 desde Tuxtla Gutiérrez.
Chiapa de Corzo, a solo unos minutos de la capital chiapaneca, es una parada que no puedes dejar pasar durante tu recorrido.
Además de albergar una parte importante de la historia de la región, aquí encontrarás talleres y exposiciones de artistas locales e internacionales.
Esta imponente belleza natural reúne selva, paredes rocosas de hasta mil 200 metros de altura y corrientes de agua que nutren el Río Grijalva.
En el corazón de la naturaleza, el flujo de un río subterráneo forma albercas naturales en las que podrás pasar un buen rato.
En este restaurante podrás degustar lo más destacado de la cocina chiapaneca. Prueba el pozol, una bebida tradicional que se toma desde la época prehispánica.
¿Eres de los que gustan de comer donde lo hacen los lugareños? Aquí encontrarás los sabores típicos de la región en su estado más puro.
Si te gusta dormir un poquito más, la ubicación de este hotel te hará llegar rápidamente a los lugares más interesante de la ciudad.
Esta ciudad es uno de los emblemas chiapanecos. Sus calles y edificios enmarcan un ambiente lleno de historia, tradición y color. Incluso, hay quienes la consideran una las ciudades más románticas de México. Para llegar aquí desde Chiapa de Corzo, solo incorpórate a la autopista Tuxtla Gutiérrez-San Cristóbal de las Casas.
¿Crees que lo has visto todo? Los lugares, sabores y sorpresas que encontrarás en San Cristóbal de las Casas te harán replantearte esa idea.
Este andador turístico fusiona la arquitectura virreinal con un espíritu moderno que es palpable en galerías, restaurantes, tiendas y otros espacios que lo conforman.
Esta casona de finales del siglo XIX aloja algunas cerámicas y piezas de los pueblos indígenas de la región, como el lacandón y el maya.
Formaciones minerales, especies endémicas y espacios para escalada en roca o rappel esperan por ti en este sitio.
Para los que no tienen miedo de probar, aquí podrás conocer el Pox, un aguardiente típico de la región hecho a base de maíz.
Este restaurante es una referencia de la cocina regional. Las recetas tradicionales aquí se fusionan con la alta cocina, creando un lugar difícil de olvidar.
Este alojamiento, localizado en el casco histórico de San Cristóbal, está a solo 10 minutos de algunos de los sitios más interesantes de la ciudad.
Cuando los exploradores españoles llegaron a esta localidad, encontraron un lugar donde distintos pueblos, principalmente tzetzales, coincidían. Con el tiempo, Ocosingo se convirtió en un punto donde las culturas, incluida la ibérica, se fusionaron para dotarle de una identidad única. Para llegar aquí desde San Cristóbal de las Casas tendrás que tomar la ruta 199 y manejar por un poco menos de dos horas.
Detener el auto y parar en Ocosingo puede ser una de las mejores decisiones que puedes tomar mientras realizas este recorrido.
Al interior de la Reserva de la Biósfera Montes Azules, encontrarás las aguas turquesa de la laguna más grande de la selva lacandona.
Adéntrate en uno de los ecosistemas más ricos de México y descubre las especies animales y vegetales que dan vida a este imponente lugar.
El paso del tiempo creó un laberinto de templos, palacios y escaleras en este centro maya que se estableció como el más alto de Mesoamérica.
Sentarte tranquilo a probar la comida de la región, con una agradable vista al centro de la ciudad, es una promesa que se cumple aquí.
Si buscas un buen lugar para comer rico y relajarte después de recorrer lo más interesante de Ocosingo, este sitio tiene lo que necesitas.
Si decides alojarte aquí, tendrás una ubicación muy conveniente, ya que estarás a menos de 500 metros de la plaza central de Ocosingo.
Estar aquí es llegar a un lugar muy importante para la cultura mexicana, ya que fue un importante centro ceremonial maya. En la actualidad, los viajeros que llegan a Palenque pueden combinar el misticismo de su zona arqueológica con las opciones de gastronomía y entretenimiento que lo convierten en un destino imperdible. Sal de Ocosingo por la ruta 199 para llegar a este gran sitio.
Historia, cultura, zonas arqueológicas y el amable espíritu de los chiapanecos hacen de Palenque un lugar que no te puedes perder cuando recorras Chiapas.
Este impactante y colorido espacio, a solo 64 kilómetros de Palenque, es uno de los escenarios naturales más populares de la República Mexicana.
Fans de la historia, en esta reserva arqueológica maya podrán observar la arquitectura y las pinturas murales de la época prehispánica.
La mezcla más imponente de construcciones prehispánicas y la naturaleza de la selva lacandona la vas a encontrar en esta zona arqueológica. Considera llevar repelente cuando la visites.
Platillos llenos de tradición se maridan con la historia que los precede y una atención dirigida a satisfacer a los comensales de este lugar.
Si eres un comensal exigente, este lugar es para ti. Reúne la sazón regional y un servicio listo para cumplir lo que pidas.
Si decides hospedarte aquí, estarás a solo 15 minutos de otros sitios interesantes, como la Cascada de Misol-Ha o el Parque Ecológico de Aluxes.
Este recorrido te pone en contacto con la tradición maya de Chiapas y su vínculo natural con la selva lacandona, con sabores difíciles de igualar y lugares que no podrás olvidar. ¿Quieres algo más? Seguro lo encuentras en esta ruta.